Donde la música nos lleve

Un espacio de confianza para detenernos y dejarnos ir sin filtros ni juicios

Encuentros íntimos —individuales o en grupo— en los que cada participante elige una canción para recorrer un viaje compartido. La música actúa como vehículo hacia un recuerdo, una reflexión o, simplemente, como una invitación a escuchar en silencio, cantar, bailar y estar completamente presentes.

Un espacio para permitirnos ser

En nuestra vida cotidiana no siempre encontramos el tiempo o el contexto necesarios para bajar el ritmo, estar presentes y relacionarnos de una manera más libre y auténtica.

Durante tres horas creamos juntos un espacio de confianza donde poder expresarnos, escuchar y compartir sin necesidad de aparentar, competir, imponer nuestra mirada o tener la razón.

Empezamos eligiendo una canción y, a partir de allí, nos dejamos llevar hacia donde nos lleve. Quizá aparezca una memoria, una pregunta, una risa, un silencio o una conversación que ninguno de nosotros esperaba tener.

La intención no es llegar a ningún lugar concreto, sino simplemente estar y descubrir qué sucede cuando nos relacionamos con mayor presencia, libertad y conciencia

Cada encuentro encuentra su propio camino

A veces puede aparecer una reflexión profunda sobre el sentido de la existencia, el propósito de nuestra vida o cómo equilibrar nuestra necesidad de libertad y seguridad.

En estos casos, las perspectivas de las diferentes tradiciones de sabiduría pueden ayudarnos a ampliar la mirada y contemplar lo que emerge con una claridad capaz de inspirar la creación de nuevas ideas o proyectos.

En otros momentos, podemos guardar silencio, escuchar la música con plena atención, meditar, respirar, bailar, reír o simplemente observar lo que se mueve en nuestro interior

Son solo posibilidades que pueden aparecer espontáneamente durante la experiencia.

También podemos pensar diferente. Y si surge una discrepancia, una incomodidad o una tensión, podemos detenernos y observarla con curiosidad, intentando comprender mejor qué está sucediendo en lugar de convertirla en una lucha por tener la razón.

El conocimiento está al servicio de la experiencia, no al contrario.

Dos maneras de compartir la sesión

Sesión personal

Un espacio para compartir sin prisas

Un encuentro a solas en el que conversar, explorar una pregunta o dejar que una canción nos guíe hacia donde necesitemos ir. Un espacio flexible para compartir y dejar que la sesión vaya encontrando su propio camino.

Un tiempo para detener el ritmo, escuchar lo que la música mueve en tu interior y poner en diálogo lo que sientes con el prisma de las diferentes tradiciones de sabiduría, en un ambiente de absoluta cercanía y confianza.

Sesión privada de grupo

Una experiencia para compartir

Una propuesta para parejas, familias o grupos de amigos que deseen encontrarse de una manera diferente: con más tiempo, presencia, libertad y curiosidad.

Un espacio en el que una canción elegida por cada persona actúa como catalizador para escucharnos, compartir lo que nos mueve por dentro y poner en diálogo nuestras vivencias con el prisma de las tradiciones de sabiduría.

Puede ser el centro de una jornada o integrarse de forma natural en una sobremesa, una celebración o un fin de semana compartido. La propuesta es disfrutar juntos de un entorno seguro donde expresarnos, convirtiendo nuestras diferencias en un complemento enriquecedor.

Información práctica

3 horas·Presencial·1–12 personas·Desde 300 €
Precio
300 € · de 1 a 8 personas
+25 € por cada participante adicional, hasta un máximo de 12 personas.
Sesiones presenciales
Los gastos de desplazamiento y, cuando sea necesario, alojamiento no están incluidos y se calcularán en función de la ubicación.

No necesitas preparar ningún contenido antes de la sesión. Una vez recibida la solicitud, me pondré en contacto contigo para conocer brevemente el contexto del encuentro, confirmar disponibilidad y acordar los detalles.

Podemos venir con preguntas. O simplemente descubrirlas juntos.